martes, 8 de julio de 2008

El Castrum Coviacense

A raíz de mi denuncia sobre las obras de construcción de un edificio sobre un solar ubicado en el yacimiento arqueológico protegido bajo la denominación "Castro Coviacense" me han preguntado en varias entrevistas de prensa sobre la historia de este lugar y de su nombre, y como respuesta nada mejor que colgarlo en este blog para aclarar ciertas ideas.
En primer lugar, indicar que el yacimiento se encuentra protegido como tal en el Plan General de Ordenación Urbana de Valencia de Don Juan, aprobado el pasado año 2007 y cuya esencia puede verse publicada en el BOPL nº 137 del 17 de julio de 2007. Pues bien, en dichas normas urbanísticas aparece “CASTRO COVIACENSE”, zona de protección arqueológica número 4, clave de identificación 24/188/002/04.
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La denominación como "Castro Coviacense" a este yacimiento puede ocasionar ciertos problemas, ya que como tal el «Castrum Coviacense» es el nombre que recibía nuestra ciudad en época visigoda. Concretamente la crónica de Hidacio, obispo de Chaves, nos denomina así en referencia al asedio sufrido en el año 457, cuando Hispanias rex Gothorum Theodoricus ataca a la población -no se sabe claramente si en Valencia de Don Juan entonces residían suevos o hispanorromanos- y ésta aguanta y le repele:

«Sólo el castrum Coviacense, a treinta millas de Astúrica, después de un agotador y largo combate contra los godos, resistió y venció con la ayuda de Dios. En este lugar fueron matados muchos godos y el resto regresaron a las Galias» (Chronicon, min., II, 30)

El acontecimiento es sin duda importante, pero el yacimiento arqueológico al que da nombre es muchísimo más antiguo. En las excavaciones arqueológicas realizadas entre 1987 y 1988 al borde del actual castillo, se constató que esta zona está ocupada, al menos, desde el final de la Edad del Bronce, hacia el año 1.200 a.C. Desde entonces, el subsuelo de este castro ha estado poblado en las dos edades del Hierro -siendo bastante importante la etapa protohistórica vaccea- y en época romana.
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Ya hemos mencionado la ocupación visigoda, pero la vida de este yacimiento no se detuvo ahí. Se tienen noticias de incursiones de los árabes en los siglos siguientes, destacando la de Almanzor a finales del X. Posteriormente se constata la repoblación altomedieval por medio de una mota -motam Valentie en 1206- de gran importancia.
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Decir para terminar que el solar concreto donde se va a construir se sitúa en lo que fueran terrenos del antiguo convento de Santo Domingo, fundado por donación del infante don Juan de Portugal, hijo de Alfonso X el Sabio, en el siglo XIV. Y lindaba también con la desaparecida iglesia de Santa María, que aparece ya documentada en el año 905 y que por su situación e importancia es probable que acogiera el acontecimiento histórico más conocido de Valencia de Don Juan, el Concilio de Coyanza reunido por Fernando I y doña Sancha en el año 1055.
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¿Alguien puede dudar, por tanto, sobre si deben o no realizarse excavaciones arqueológicas en este lugar?
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A este respecto, lean las noticias aparecidas en la prensa pinchando aquí.

jueves, 22 de mayo de 2008

Artículo: El molino de «Las Puentes»

Como prometimos, copiamos a continuación el artículo que bajo mi firma salió publicado en el último número de la Revista ESLA (298, abril 2008) del Ayuntamiento de Valencia de Don Juan.
Si han leído el original notarán alguna diferencia en la ortografía, ya que desconozco los motivos por los cuales en la versión escrita desaparecieron todas las rayas (hasta 6) presentes en el archivo digital original que hice llegar a la redacción.
Esperemos que se eviten estas erratas en el futuro. Lo pido para todos los conlaboradores de la publicación municipal y especialmente por los lectores, que de otro modo ven dificultada su lectura y comprensión.





La vega media del Esla ha sido desde antiguo un molinar, aunque las variaciones del caudal del río fueron siempre un peligro para todo tipo de obras ingenieriles desarrolladas por el hombre. Puentes, presas, cauces, barcas, molinos o batanes se veían continuamente afectados por las fuertes avenidas, pero a pesar de ello no se dejó de reconstruir o reparar estos elementos para su aprovechamiento práctico al servicio de los habitantes de nuestra comarca. Otro gran problema eran los estiajes, que reducían al mínimo el curso de agua por el río e imposibilitaban el abastecimiento de los cauces artificiales.

Si de molinos movidos por las aguas del Esla hablamos, el más antiguamente documentado nos lleva nada menos que hasta el año 929 (Sáez 1987:82), sin precisar su ubicación concreta. En un estudio sobre el Canal del Esla –con motivo de su 150 aniversario– que realicé junto a Aurora Rodríguez Costilla entre otros, localizamos indicios no precisos de un “Cauce de los molinos de Valencia de Don Juan” que antes de 1465 mandara construir uno de los condes de Valencia de Don Juan. Aquel cauce se puede rastrear documentalmente hasta la actualidad, e incluso físicamente alguno de sus tramos.


Aunque parece que en origen el cauce tuvo su toma, presa o azud en término de Valencia de Don Juan –el llamado “Puerto Grande”– tras varias roturas de ésta se abasteció definitivamente del puerto de Benamariel, también llamado de Santa Marina o de Baeza. Al situarse la nueva toma de aguas en término de Villamañán, esta villa y la de Valencia de Don Juan firmaron un foro o concordia que ya en el Catastro de Ensenada se califica como “antigua”, por la cual Villamañán cedía sus aguas a los molinos de Valencia sin posibilidad de construir los suyos, a cambio de que la segunda le pagase anualmente cuarenta y cinco cargas y media de trigo. En 1508 Valencia de Don Juan hizo otra concordia, esta vez con Toral de los Guzmanes, para servicio de los molinos de ambos concejos.


Pero a pesar de las referencias anteriores, sin duda muestra de que máquinas de molienda existieron ya desde muy antiguo, el documento concreto que trata sobre unos molinos en la margen derecha del río Esla en el término de Valencia de Don Juan data de 1537, propiedad del duque de Nájera y conde de nuestra villa, que los tenía en arriendo. En 1683 los molinos los arrendaba ya el Concejo de Valencia de Don Juan. En 1753 existían dos casas de molinos con cinco ruedas cada una.


A mediados del siglo XIX los molinos eran propiedad de Gaspar Rodríguez Tejedor, quien pleitea con la Compañía Ibérica de Riegos –concesionaria del Canal del Esla– al verse privado de las aguas que movían sus artefactos y exigiendo la expropiación de los mismos. La compañía de capital inglés se niega a lo segundo, y argumenta que ha efectuado las obras necesarias –por valor de unas 6.000 pesetas– para practicar una compuerta en el canal que abastezca de aguas suficientes al cauce de los molinos de Valencia. Aunque la sentencia favoreció a los concesionarios del Canal del Esla, finalmente éstos acabarían por comprar el cauce molinar, convirtiéndolo en un desagüe principal del canal.


Sobre esta presa de los molinos de Valencia de Don Juan se dispusieron numerosos artefactos a lo largo de los siglos. Primero fueron pequeños edificios de una o dos piedras, que se sucedían a lo largo del cauce configurando un rosario de molinos. Cada uno de ellos represaba las aguas del cauce, y el siguiente molino debía situarse a distancia suficiente para recibir el agua del anterior, por ello se habla de “paradas de molinos”. Luego vendrían los grandes molinos de cinco piedras que cita el Catastro de Ensenada y finalmente el definitivo edificio conocido como “Molino de las Puentes”.


A pesar de nuestra búsqueda en los archivos –que continúa–, no hemos podido documentar exactamente la fecha de construcción de esta magnífica obra, si bien no debe ser muy posterior al nuevo Molino de Baeza, que se edifica en 1869 conjuntamente al primitivo Canal del Esla. El Molino de las Puentes se construye sobre una cimentación de piedra y pilares del mismo material, sobre la que se alzan los muros de ladrillo visto recercando cajones de canto rodado y argamasa. Tiene una planta de 15,8 x 9,1 metros y dos alturas con forjados de madera sobre un subterráneo reservado a los rodeznos, los cuales, movidos por el agua, trasmitían su energía por medio de ejes, poleas y correas que impulsaban toda la maquinaria.


Recuerdo de niño aquel viejo molino, donde cada año acudía con mis padres, abuelos, tíos y primos a “correr” la tortilla. Por aquel entonces, aunque ya abandonado a su suerte, las estancias de aquella mole fabril se conservaban perfectamente y se podía subir y deambular entre las viejas máquinas de limpia y cernido, levantar las tolvas y guardapolvos para descubrir las ruedas o piedras de moler, o asomarse a sus numerosos ventanales y respirar el frescor del atardecer oteando la extensa vega.


Pero un buen día el molino ardió, intencionada o accidentalmente, y desde entonces sólo se conservaron los fuertes muros de ladrillo y cantos cogidos con argamasa. Resquebrajada y progresivamente deteriorada, la fachada principal aguantó entera hasta diciembre de 2006 en que sufrió un gran derrumbe. ¿No lo debemos salvar?


Hoy el molino pertenece, como todo el viejo patrimonio que aún se conserva del decimonónico Canal del Esla, a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD). Precisamente hace tan sólo unos días –catorce de marzo– el presidente de este organismo, Antonio Gato, recibía en Valladolid al alcalde de Valencia de Don Juan y al primer teniente, quienes le arrancaban una nueva inversión multimillonaria en el río Esla. Desconozco si nuestros representantes le hablaron al presidente de la CHD del viejo molino situado en nuestro término y protegido gracias a una alegación presentada por las Juventudes Socialistas a la reciente modificación del Plan General de Urbanismo de Valencia de Don Juan.

La CHD tiene inventariado su patrimonio, pero lo está dejando caer. En Coyanza hemos protegido este molino que hoy ya es ruina pero que aún puede salvarse. Si se intenta, puede hacerse. Se ha logrado dinero para el río, para un paseo, para unos lagos y hasta para un edificio-mirador. Mi ruego es que nuestras autoridades miren hacia la segunda curva de la carretera a San Millán. Allí les está esperando un edificio histórico, patrimonio de todos, que la CHD nos cedería gustosa.

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viernes, 11 de abril de 2008

El molino de «Las Puentes»


Hemos enviado un artículo a la revista ESLA emplazando al Ayuntamiento a que, en sus negociaciones con la Confederación Hidrográfica del Duero, trate sobre la posible cesión del Molino de «Las Puentes» (situado junto al Camping Pico Verde, en la carretera de San Millán) y pueda ser rehabilitado antes de que desaparezca totalmente. Cuando se publique lo postearemos aquí.

domingo, 23 de marzo de 2008

Patrimonio artístico de Semana Santa (I): La Flagelación

La imagen conocida como "la Flagelación" abre la procesión del Santo Entierro el Viernes Santo, portada por 30 braceros de la Hermandad Jesús de Nazaret.
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Se trata de una obra escultórica no documentada -como casi todo el patrimonio artístico de Semana Santa en Valencia de Don Juan-, que por sus características podría datarse a finales del siglo XVII, influenciado por el flagelado que hacia 1616 realizara Gregorio Fernández.
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Es una imagen exenta, si bien no puede descartarse que formase parte de un grupo, pues era habitual que a la imagen de Jesucristo la acompañasen uno o varios azotadores. Por tanto, al tener una imagen independiente bien podría denominarse como "Jesús atado a la columna", y es que, siguiendo con la descripción, tenemos una imagen de Cristo junto a una columna baja sobre la que apoya sus manos atadas por medio de un cordaje real.
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Jesucristo se muestra de pie, únicamente tapado por un paño de pureza anudado a su lado derecho. Adelanta su pierna izquierda de modo que la separa completamente la otra. Su cabeza se ladea hacia la derecha, creándose una leve S con todo el cuerpo, rota por los brazos y la pierna derecha. El rostro mira hacia un horizonte superior como pidiendo clemencia ante el dolor que se le está infringiendo. El cabello y la barba están tallados. Los ojos son de cristal.
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Se trata de una imagen de mediano tamaño, inferior al original. Bien lograda en cuanto a composición, marca levemente la anatomía del cuerpo y muy correctamente los pliegues del paño. La mala conservación se hace evidente en la pérdida de algunos dedos de los pies, rajaduras en los hombros y especialmente en la suciedad que afecta a toda la imagen. Por ello necesita imperiosamente una restauración completa que ponga en evidencia la buena calidad de la obra.
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La imagen no tiene culto, guardándose en la sacristía de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol. Se desconoce el templo donde se encontraba con anterioridad a la construcción de esta iglesia. Se procesiona únicamente en Viernes Santo, sobre un paso que debe renovarse pues no responde ni a la estética de la imagen ni a la calidad que se pretende conferir a la Semana Santa coyantina.
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Al respecto del último comentario añadir que podría configurarse un paso excelente si se encargarsen dos imágenes de sayones azotadores que completasen el grupo, siempre acordes con la imagen histórica, nunca desluciéndola ni quitándole el protagonismo que merece.

jueves, 20 de marzo de 2008

Viernes Santo, procesión del Santo Entierro

Mañana tiene lugar el momento central de la Semana Santa coyantina, con la procesión del Santo Entierro que partirá a las 20:00 horas desde la Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol.
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La Hermandad Jesús de Nazaret (fundada en el año 1991) procesionará todos sus pasos: la Flagelación, el Nazareno, la Sagrada Urna, el Cristo de Santa Marina -patrón de la localidad- y la Piedad.
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Por su parte, la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y Soledad (fundada en el año 1995) procesionará su imagen titular que le da nombre.
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Ambas cofradías estarán acompañadas por sus respectivas agrupaciones musicales, la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad Jesús de Nazaret (creada en el año 1996) y la Banda de Cornetas y Tambores "La Soledad" (creada en el año 2006), así como por la Banda de Música municipal (1918).
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El recorrido de la procesión será el habitual: Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, plaza Mayor, calle Virgen del Castillo, calle Mayor, calle Palacio, plaza Reyes Católicos y reingreso en la parroquia.
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El sábado la Dolorosa regresará a la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo Viejo.
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En próximos días trataremos de describir cada una de las imágenes y pasos que conforman el patrimonio artístico de la Semana Santa coyantina.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Castillo: borje y ¿vano?


(Post publicado en mi blog personal el 02-12-2007)


Hace justo dos años decidí comprar por internet esta postal (Ed. Pergamino). Desconozco su año exacto de edición, pero obviamente la imagen debió tomarse antes de 1979, cuando se derrumbó el borje* N-E de la torre del homenaje.

*Todo el mundo llama 'torrecilla' o 'torre' a este elemento, cuando tiene una denominación propia dentro de la castellología: BORJE = resalte circular vertical que sobresale, en toda su altura, en una torre o muralla para reforzarla contra todo tipo de proyectiles y alejar las máquinas de asalto.

El motivo de mi adquisición no fue la antigüedad o la belleza de la postal, sino la parte del castillo de Valencia de Don Juan que aparece retratada, por cierto en una excelente calidad y a todo color. Ello nos permite comparar el viejo borje arruinado en 1979 y el actual, reconstruido en 2004.

A priori la restitución parece totalmente fidedigna, al dictado de lo que hubiese proyectado el mismísimo Eugène Viollet le Duc, sin embargo hay un elemento novedoso que no se encontraba en la construcción original, un vano en la última planta.

Ciertamente vemos que dicha ventana no existía, y desconocemos la razón por la cual ahora se ha creado. En principio pensé que se trataba de un elemento diferenciador de la antigua obra, pero según me cuentan ésta no es la razón. Parece que alguien aseguró a los restauradores que dicho vano había existido con toda seguiridad, y debió dar razones tan convincentes que se decidió materializarlo...

Lo cierto es que con esta imagen anulamos toda hipótesis sobre su existencia, y es que la memoria humana a veces juega malas pasadas. Gracias o por culpa de ello hoy nuestro castillo tiene un ventanal más. En otro capítulo hablaremos del balcón amatacanado y parapeto almenado que remataba los lienzos de la torre del homenaje y del porqué se ha resuelto en la restauración, a nuestro entender, de una forma tan desafortunada.

La Plaza Mayor

(Post publicado en mi blog personal el 14-10-2007)

Se me ha ocurrido aprovechar este espacio para colgar mensualmente una imagen antigua de nuestra localidad con un pequeño comentario, al que me gustaría que ustedes o vosotros os sumarais con cualquier aportación.

Y quiero comenzar con una instantánea de la Plaza Mayor, centro económico, político y lúdico-social de Valencia de Don Juan, no en igual grado en todos sus momentos históricos pero sí el principal en buena parte de ellos.

Sería difícil rastrear el origen de este espacio urbano como tal, pero podemos dar algunas pinceladas. Sabemos que en el solar que ocupa la actual parroquia de San Pedro estuvo emplazada la iglesia de San Cristóbal, documentada por vez primera en 1118, por lo que tenemos ya delimitado el flanco digamos 'religioso' de la plaza. A su lado, el lugar 'político', con la Casa Consistorial, como sede permanente del concejo coyantino ya documentado en el siglo XIII si bien su morada no será fija hasta mucho después, ya que en estos primeros siglos se reunirá en lugares públicos como la plaça vieja (1348) o los soportales de la iglesia de Santa María del Castillo Viejo (1406). Aparece también en el siglo XV un lugar llamado el mercado, donde se conceden poyos en la zapatería (1387), carnicería (1393).

No tenemos clara la correlación que hace M. Á. Millán Abad entre la llamada 'plaza vieja' en el siglo XIV y la actual plaza mayor, toda vez que en 1499 tenemos un documento que identifica claramente el lugar que nos ocupa como 'plaza del mercado', texto que además nos habla por primera vez de un edificio construido expresamente como Ayuntamiento: ...estando dentro de las casas consistoriales de la dicha villa de Valencia que son a la plaza del mercado de la dicha villa [...] llamados y ayuntados el dicho su concejo y consistorio por son de campana tañida...
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Consideramos que la plaza vieja debía estar dentro del primitivo perímetro amurallado, y por la importancia que tenían las reuniones y pregones en la iglesia de Santa María opinamos que aquella correspondería a la actual 'plaza chica' o de Santa María, mientras que la 'nueva' o del mercado, más amplia y mejor preparada, se configura junto a San Cristóbal para dar respuesta a las nuevas necesidades políticas y económicas de una localidad pujante en el siglo XV.

Además, la propia configuración de la plaza denota su moderna concepción, articulada en dos espacios unidos por uno de sus vértices. Un espacio lo configuraría la actual plaza mayor, otro sería el que hoy ocupan la iglesia y la plaza de los Reyes Católicos junto a la calle Obispo Sotero-. Ambos recintos con soportales, hoy casi desaparecidos, para facilitar el mercadeo de los productos, que se repartirían en uno u otro espacio dependiendo de su tipo. Este tipo de plazas 'dobles' aún se pueden rastrear en localidades cercanas donde hubo importantes mercados y ferias como Valderas, Mansilla de las Mulas y, sobre todo por su buena conservación, en Villamañán. En este sentido, la 'plaza vieja' o de Santa María, también dotada de soportales, se habría quedado pequeña y obsoleta para las nuevas necesidades del momento.

Damos un gran salto hasta el siglo XIX, cuando se producen grandes modificaciones en los edificios de la plaza, que se llamará entonces de la Constitución. En 1818 se iniciaban las obras de construcción del actual templo parroquial de San Pedro Apóstol, que no concluirían hasta 1876, siendo obra neoclásica de los arquitectos Pedro Perfecto Sánchez Ibáñez y su hijo Isidoro Sánchez Puelles. Como curiosidades, decir que se reutilizaron materiales del resto de templos de la localidad que estaban arruinados, motivo por el cual en 1803 se había decidido agrupar a ocho de las diez parroquias de la villa y construir una nueva en el mejor lugar posible, que no podía ser otro que la plaza mayor. La precariedad de la economía y de los materiales impidieron que las torres de la fachada alcanzaran la altura proyectada, un cuerpo superior al que hoy tienen.

En 1880 se inauguraban las nuevas Casas Consistoriales, que tres años después incorporaban una torrecilla y reloj -la que se observa en la imagen fue modificada en 1903-. Al edificio se sumó en las primeras décadas del siglo XX el bello Teatro Coyanza que aumentó carácter lúdico a la plaza que estamos estudiando, sin olvidar que en siglos precedentes ya habría congregado los principales festejos de la villa, procesiones religiosas, corridas de toros, etc. Pero el bellísimo conjunto formado por el Ayuntamiento y Teatro sería destruido en 1972 de manera injustificable por su mal estado de conservación. Al igual que hoy sigue sucediendo, entonces no se escucharon las voces de quienes pedían la restauración de estos edificios insignes para el patrimonio arquitectónico coyantino.

La segunda mitad del siglo XX fue terriblemente negativa para la estética de nuestra Plaza Mayor, denominada desde el golpe militar de 1936 como del Generalísimo. Se lleva a término la destrucción de la Casa Consistorial, sustituida en 1975 por un inexpresivo edificio del arquitecto Ignacio Cañas Represa y del aparejador Mariano Fernández Pérez -el último hoy concejal de urbanismo-. A ello se sumó la erección de un sobredimensionado edificio comercial cuyo volumen y acabado sobresaltan a cualquier visitante.

Los distintos planes de urbanismo aprobados en las últimas décadas no han salvado a la plaza de su progresivo deterioro, si bien han conseguido frenarlo. Los nuevos edificios han incorporado arquerías de ladrillo que devuelven el espacio antes ocupado por los soportales de madera. Estos últimos, desgraciadamente, han ido desapareciendo con el derribo de una espectacular esquina que se conservaba en la Plaza de los Reyes Católicos -antes llamada de las carnicerías, con lo que este nombre denota-, y la recientísima sustitución por metal de los últimos ejemplos de pies de madera de la propia plaza Mayor.

En cuanto a su ornamentación, simplemente decir que a comienzos de siglo la plaza disponía de un magnífico empedrado, para encementarse e incorporar unos jardines centrales con arbolado y farolas en 1946. La última reforma se ha producido en 2002 y consistió en la total eliminación de aquellos jardines, oportunidad que aprovechamos para observar el posible afloramiento de restos arqueológicos que fueron de escasa importancia, siendo esencialmente de épocas Moderna y Contemporánea, sólo destacables y anteriores en los alrededores de la iglesia donde aparecieron algunos enterramientos, seguramente correspondientes al antiguo templo de San Cristóbal.