Mostrando entradas con la etiqueta Romanización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Romanización. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de enero de 2009

Excavaciones solar Santo Domingo (7): Diario de León

La excavación del castro coviacense descubre un gran edificio romano

Además de estos cimientos monumentales se han hallado grandes depósitos de tejas romanas

Patrimonio había autorizado en julio que se construyera un edificio encima, luego cambió de idea

03/01/2009 Emilio Gancedo para Diario de León

El pasado romano de Valencia de Don Juan está saliendo a la luz por vez primera. Se trata de un acontecimiento histórico, pues hasta la fecha se desconocía el emplazamiento exacto del llamado Castrum Coviacense que había dado origen y nombre (en la Edad Media, y aún hoy) a la ciudad de la ribera del Esla. Pero a punto ha estado de desaparecer por completo. La Comisión Territorial de Patrimonio, dependiente de la Junta, había autorizado en julio la construcción de un edificio justo encima, pese a los serios indicios que indicaban que en este solar ubicado a sólo 200 metros del castillo coyantino dormían los restos de la originaria Valencia de Don Juan.
Tres meses después, y a raíz de las denuncias efectuadas por el historiador Javier Revilla, publicadas por este periódico, la comisión cambió de parecer y dio luz verde a la excavación que en estos momentos encara su segunda fase. El propio Javier Revilla ha informado de que, por lo que parece observarse a simple vista (pues la Junta se ha negado a facilitar cualquier tipo de información), «se han practicado nuevamente tres catas, aproximadamente en el mismo lugar en el que llevó a cabo la primera fase». «Si en aquella ya se habían alcanzado horizontes de época romana -continúa este experto-, en ésta se constatan perfectamente los estratos de ese periodo histórico, ya que atisbamos un depósito de grandes tegulae (tejas romanas) a pocos centímetros de profundidad. Por tanto, todo lo inferior, y si la estratigrafía no ha sido alterada, entendemos que corresponde a períodos romanos más antiguos y a épocas prerromanas o protohistóricas, seguramente correspondientes a la ocupación astur-vaccea de la ciudad».
Y es que recuerda Revilla que los estratos alcanzan una gran profundidad, «con varios metros hacia abajo, cuyo final no podemos llegar a ver desde fuera del solar». «Dada dicha potencia estatigráfica, aunque carezcamos de datos sobre el tipo de materiales arqueológicos que aparecen en las sucesiones de estratos, entendemos que se estarán alcanzando horizontes culturales de gran antigüedad», dice.
En concreto, Revilla hizo hincapié en el gran edificio monumental «cuya planta cuadrangular se ha puesto en evidencia en esta segunda fase. No podemos precisar sus dimensiones al no poder acceder al yacimiento, pero son tales que afectan a dos de las tres cuadrículas de las que consta la excavación. Está construido con mampostería de piedra y probablemente corresponde a la época romana plena, ya que se sitúa bajo los muros que en la primera fase se habían documentado como tardorromanos. Bajo dicha edificación aparecen también muros de tapial y adobe».
Asimismo, ha resaltado la existencia de cenizales y basureros (algunos con varios metros de profundidad), «que seguramente están proporcionando una abundante muestra de cerámicas y restos óseos, cerámicos y metálicos».

Los vestigios confirman los datos aportados por la necrópolis de La Muela
Estos restos ofrecerán datos importantes en próximos días

El historiador coyantino Javier Revilla ha declarado su «profunda satisfacción» por el hecho de haber conseguido que se excave este solar, aunque recuerda que no toda la superficie del mismo se ha excavado arqueológicamente, lo cual, dice, «es una verdadera lástima»; no obstante, gracias a ello «han salido a la luz los primeros vestigios habitacionales correspondientes a la Coyanza romana».
Se conocía que Valencia de Don Juan había estado poblada en el período romano gracias a varias tumbas aparecidas en la necrópolis de La Muela (año 2001) y algunas lápidas con inscripciones latinas que desde la ciudad se llevaron a varios museos arqueológicos, «pero ahora, por primera vez, han aflorado restos de construcciones de aquel trascendental periodo histórico. A buen seguro que lo que no vemos o podemos interpretar a simple vista son las evidencias prerromanas y prehistóricas que con toda seguridad han aparecido a lo largo de la excavación, para lo cual tendremos que esperar al informe final de la intervención arqueológica».
Porque Revilla también ha querido denunciar que desde la Sección de Patrimonio de la Delegación de la Junta en León se le impidió consultar el informe sobre la primera fase de excavaciones, alegando que según la legislación vigente no era posible hacerlo hasta que la excavación estuviese finalizada. «No comprendo cómo, siendo los denunciantes al inicio de la destrucción de dicho yacimiento, y logrando con ello su preservación, la Junta no sólo no nos agradece tal acción sino que nos oculta la información que los estudios están proporcionando».

Comentarios:
José Luis - 03/01/2009 - 12:36:49 h.
Sr. Revilla reciba mi más sincera felicitación y creo no hace falta decirle que, los altos funcionarios no saben dar las gracias, si son políticos menos, pues suelen ser prepotentes y además estarán molestos con Ud., pues les ha hecho cambiar sus planes.En esta Comunidad tenemos lo que hemos votado.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Artículo: Aclaraciones sobre la protección arqueológica del solar de la plaza Santo Domingo

Colgamos a continuación el artículo que he publicado en el número 302 de la Revista ESLA (agosto de 2008). Lamentablemente hoy no estamos tan seguros, en comparación con el día en que redactamos el texto, sobre la efectividad de nuestra denuncia, puesto que no disponemos de información alguna ni vemos en el solar desarrollo alguno de excavaciones arqueológicas.
El artículo dice lo que sigue:

El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Valencia de Don Juan, la normativa que regula todo lo relacionado con el urbanismo de nuestro municipio, fue aprobado inicialmente por el Pleno del Ayuntamiento con fecha 6 de noviembre de 2006, y ratificado (aprobación definitiva) por la Comisión Territorial de Urbanismo de la Junta de Castilla y León el 16 de mayo de 2007, siendo publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de León número 137 del 17 julio 2007.
Desde entonces, en el término municipal de Valencia de Don Juan constan como protegidos oficialmente 26 yacimientos arqueológicos (23 en Valencia de Don Juan y 3 en Cabañas). Por ello, cualquier constructor que desee intervenir en un solar integrado en uno de estos yacimientos arqueológicos, debe preguntar y ser informado de tal eventualidad por los técnicos municipales de urbanismo y por el propio concejal delegado del área, Mariano Fernández, igual que se le informará de las alturas que puede construir, del tipo de fachada que debe colocar o de otras exigencias normativas que afecten a la construcción que se pretenda erigir.

La Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León contempla que para cualquier actuación sobre yacimientos arqueológicos protegidos debe reunirse la Comisión de Patrimonio de la Delegación de la Junta, quien dictaminará la realización de unas catas arqueológicas o directamente el encargo a la empresa constructora del contrato de los servicios de un arqueólogo profesional para la realización de una excavación sistemática, siempre previa al inicio de cualquier obra.

Castro Coviacense
Uno de estos yacimientos protegidos en el PGOU se denomina “Castro Coviacense” y engloba, para entendernos, todo lo que es el castillo, el Jardín de los Patos, el complejo de los Agustinos, y varias calles con sus correspondientes viviendas y solares, estando sus límites marcados por la avenida de Asturias, la calle de La Victoria, la plaza de Santa María y la calle de San Agustín, hasta el Cubarro.

Conocido era que, desde hace varios años, una constructora coyantina había adquirido el solar delimitado por las calles Pérez Galdós y Barrionuevo, haciendo frente con la plaza Santo Domingo y el edificio de los Agustinos. Solar que había sido cedido temporalmente como aparcamiento público pero que, tarde o temprano, sería edificado, puesto que el Ayuntamiento no puso interés en adquirirlo, como hubiese sido lo lógico por su utilidad pública en pleno centro de la localidad.

A principios de este año la constructora solicitó las licencias de construcción y tanto el Ayuntamiento como la Junta de Castilla y León se las otorgaron sin poner más requisitos que ciertos elementos estéticos de la fachada. Se saltaron la propia norma que ellos mismos habían aprobado: autorizaron la destrucción del yacimiento.

Ante el inminente inicio de las obras, pero con anterioridad a ellas (1 de julio), me vi en la obligación de solicitar la preservación del yacimiento arqueológico ante la propia Junta de Castilla y León. Mi obligación era doble: la primera como profesional historiador (aunque ningún beneficio económico obtengo de ello y sí perjuicios personales por enemistades) y la segunda como coyantino, amante y defensor de todo lo que tenga que ver con nuestro patrimonio histórico, artístico y cultural.

No recibí respuesta alguna a mi escrito y, sorprendentemente, las obras dieron inicio el 8 de julio, comenzando la destrucción de los estratos superficiales del yacimiento. ¿Qué hacer? Mis experiencias pasadas demostraban lo fallido que era continuar por la vía administrativa, así que lo que hice, sencillamente, fue un llamamiento a los medios de comunicación. Nada más efectivo. Cuando las radios y los diarios difundieron la ilegalidad que se estaba cometiendo y el atentado contra nuestro patrimonio, la Junta y el Ayuntamiento tuvieron que dar marcha atrás, paralizaron la obra y exigieron la realización de las excavaciones.

El origen de nuestra ciudad
¿Por qué es importante dicho solar? Por múltiples razones. El propio nombre de la plaza donde se encuentra (y como se quiere bautizar al edificio), Santo Domingo, indica que junto a allí se encontraba el antiguo convento de Santo Domingo de Guzmán, edificio que donara el infante Juan de Castilla a los Dominicos a comienzos del siglo XIV. Pero nos podemos retrotraer mucho más atrás para conocer los distintos asentamientos que hubo sobre dicho lugar.

En 1206 se documenta una mota en Valencia. Una
mota consistía, grosso modo, en un recinto fortificado (empalizada) en cuyo centro se situaba una torre vigía. La población y fortificación de Coyanza había sido ordenada por el rey Fernando II a mediados del siglo XII. Por las características del yacimiento, el centro del mismo se sitúa justo en este solar, y cabe la posibilidad que la torre de dicha mota se situase aquí. La elevación de la zona podría ser un indicio de ello.

En frente se situaba la desaparecida parroquia de Santa María, la principal iglesia de la localidad, la más rica, la más importante. Bajo sus soportales se reunía el concejo coyantino, ayuntado al tañido de las campanas, antes de que existiesen las casas consistoriales. Documentada desde el siglo X, es posible que, por su situación dentro de la muralla, esta iglesia fuese el lugar que albergase el
Concilio de Coyanza en el año 1055. Todo eso sucedió a tan sólo unos metros de este solar.

Seguimos hacia atrás y encontramos asedios e invasiones, las razias árabes (Almanzor, ca. 988) y antes por los godos ante los cuales el
Castrum Coviacense, que da nombre al yacimiento arqueológico, resiste en el año 457. En aquel momento estamos a caballo entre la romanización tardía y la época visigoda, pero es segura la ocupación en los periodos romano, segunda Edad del Hierro, primera Edad del Hierro y la Edad del Bronce Final, lo que nos podría llevar hasta el año 1200 antes de Cristo.

Estamos pues ante el lugar arqueológicamente más importante de Valencia de Don Juan, el mismo origen de nuestra ciudad. Si hay una zona donde podemos recuperar testimonios de nuestro pasado, este es el sitio. Nuestro Ayuntamiento debería haber sido el primer interesado en el estudio este solar, habiendo prevenido de antemano al constructor para que, de común acuerdo, se realizasen las obligatorias excavaciones arqueológicas en años anteriores.

Lamento que no haya sido así. Lamento que, nuevamente, a nuestros responsables municipales no les haya interesado lo más mínimo nuestro pasado (esta vez incluso pretendiendo saltarse sus propias normativas). Lamento los perjuicios económicos para la constructora, pero ésta tiene el deber de conocer el PGOU o exigir que las autoridades le advirtieran de este factor.

Quiero dejar claro que nada me mueve contra la constructora, y la prueba más evidente es que cuando denuncié la destrucción del yacimiento de
“La Muela” la implicada era otra empresa, foránea en aquel caso. Sin embargo, considero que por encima de los intereses particulares debe prevalecer el interés general: los coyantinos tenemos derecho a conocer nuestro pasado, a rescatar y estudiar los objetos que utilizaron nuestros antepasados y, sobre todo, tenemos el deber de evitar la destrucción de nuestros yacimientos arqueológicos pues su pérdida sería irreversible.

martes, 8 de julio de 2008

El Castrum Coviacense

A raíz de mi denuncia sobre las obras de construcción de un edificio sobre un solar ubicado en el yacimiento arqueológico protegido bajo la denominación "Castro Coviacense" me han preguntado en varias entrevistas de prensa sobre la historia de este lugar y de su nombre, y como respuesta nada mejor que colgarlo en este blog para aclarar ciertas ideas.
En primer lugar, indicar que el yacimiento se encuentra protegido como tal en el Plan General de Ordenación Urbana de Valencia de Don Juan, aprobado el pasado año 2007 y cuya esencia puede verse publicada en el BOPL nº 137 del 17 de julio de 2007. Pues bien, en dichas normas urbanísticas aparece “CASTRO COVIACENSE”, zona de protección arqueológica número 4, clave de identificación 24/188/002/04.
I
La denominación como "Castro Coviacense" a este yacimiento puede ocasionar ciertos problemas, ya que como tal el «Castrum Coviacense» es el nombre que recibía nuestra ciudad en época visigoda. Concretamente la crónica de Hidacio, obispo de Chaves, nos denomina así en referencia al asedio sufrido en el año 457, cuando Hispanias rex Gothorum Theodoricus ataca a la población -no se sabe claramente si en Valencia de Don Juan entonces residían suevos o hispanorromanos- y ésta aguanta y le repele:

«Sólo el castrum Coviacense, a treinta millas de Astúrica, después de un agotador y largo combate contra los godos, resistió y venció con la ayuda de Dios. En este lugar fueron matados muchos godos y el resto regresaron a las Galias» (Chronicon, min., II, 30)

El acontecimiento es sin duda importante, pero el yacimiento arqueológico al que da nombre es muchísimo más antiguo. En las excavaciones arqueológicas realizadas entre 1987 y 1988 al borde del actual castillo, se constató que esta zona está ocupada, al menos, desde el final de la Edad del Bronce, hacia el año 1.200 a.C. Desde entonces, el subsuelo de este castro ha estado poblado en las dos edades del Hierro -siendo bastante importante la etapa protohistórica vaccea- y en época romana.
I
Ya hemos mencionado la ocupación visigoda, pero la vida de este yacimiento no se detuvo ahí. Se tienen noticias de incursiones de los árabes en los siglos siguientes, destacando la de Almanzor a finales del X. Posteriormente se constata la repoblación altomedieval por medio de una mota -motam Valentie en 1206- de gran importancia.
I
Decir para terminar que el solar concreto donde se va a construir se sitúa en lo que fueran terrenos del antiguo convento de Santo Domingo, fundado por donación del infante don Juan de Portugal, hijo de Alfonso X el Sabio, en el siglo XIV. Y lindaba también con la desaparecida iglesia de Santa María, que aparece ya documentada en el año 905 y que por su situación e importancia es probable que acogiera el acontecimiento histórico más conocido de Valencia de Don Juan, el Concilio de Coyanza reunido por Fernando I y doña Sancha en el año 1055.
I
¿Alguien puede dudar, por tanto, sobre si deben o no realizarse excavaciones arqueológicas en este lugar?
I
A este respecto, lean las noticias aparecidas en la prensa pinchando aquí.