sábado, 6 de septiembre de 2008

Fiesta de la patrona, la Virgen del Castillo Viejo


El día 8 de septiembre se celebra la festividad de Nuestra Señora del Castillo Viejo, patrona de Valencia de Don Juan.

En primer lugar vamos a hablar de la imagen, pues se trata de una magnífica talla gótica sobre piedra, salida del taller escultórico de la catedral de León en el siglo XIII, casi con toda seguridad.

Por ello, bien puede decirse que es una gemela de la Virgen Blanca de León, si bien la de Valencia de Don Juan, al haberse conservado al interior durante ocho siglos, conserva la policromía original, algo que ha perdido la imagen leonesa al estar a la intemperie.

Su peso es, nada más y nada menos, 580 Kg. Ello se debe a que casi la totalidad de la imagen, de 2,10 metros de altura, está realizada en piedra caliza. Sólo las manos derechas de la Virgen y del Niño Jesús son de madera. Fue parcialmente restaurada en 1996 por Luis de Huescar, aunque sólo se pudo recuperar parcialmente la policromía original por falta de presupuesto.

El voto o foro del cirio
Con motivo de la Natividad de la Virgen (12 de agosto) y desde tiempos inmemoriales tiene lugar la disputa del cirio. Aunque documentalmente sólo está documentada desde finales del siglo XVIII, la tradición es mucho más antigua.

La costumbre de la villa de Valencia de Don Juan consiste en que las autoridades, con sus emblemas y símbolos (vara y pendón), y el pueblo parten de las Casas Consistoriales con un cirio de seis libras de cera que llevan en ofrenda a la Virgen por mano del alguacil.

A la llegada al atrio de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo Viejo se produce la disputa del cirio. Los religiosos que custodian la iglesia y la imagen de la patrona -los padres agustinos- salen a recibir el cirio ya que entienden que es un foro de obligado cumplimiento, un contrato establecido, un pacto. A aceptarlo se niegan las autoridades civiles de la localidad, que señalan que el acto se trata simplemente de un voto, una ofrenda libre en virtud del agradecimiento del pueblo a su patrona. Antes de que la imagen pasase a esta iglesia, tras el incendio y derrumbe de su primitivo templo propio, la disputa se realizaría entre el concejo y el párroco de Santa María.

Tras un rifirrafe entre los religiosos y los regidores se llega a un acuerdo y juntos acceden al templo. El alguacil lleva el cirio hasta los pies de la Virgen y el alcalde toma la palabra para hacer la ofrenda, en representación del regidor decano quien tradicionalmente era el que desempeñaba esta función.

A continuación vemos una serie de imágenes realizadas en el año 2001 sobre esta curiosa costumbre. En la secuencia superior vemos la llegada al atrio de la iglesia. En la inferior vemos la salida desde la Casa Consistorial, con la reina de las fiestas, damas y acompantes -vestidos con el traje típico-, el pendón de la ciudad, el alguacil con el cirio -custodiado por la policía municipal-, la corporación municipal y el pueblo -representado por las distintas peñas, asociaciones- y el resto de familias coyantinas.

Hoy la disputa del cirio ha incorporado ciertas variantes. La tradición había caído en desuso y se recuperó en el año 1939, imbuido en un clima postbélico de fervorosa recuperación de la religiosidad, propio de los primeros momentos del nacional-catolicismo.

Esto hizo que no se respetasen algunas costumbres de la fiesta, y que se añadiesen otras de manera un tanto aleatoria. El cambio más trascendente afectó a la fecha, que pasó del 12 de agosto al 8 de septiembre, con motivo de la fiesta patronal. También se incorporó la asistencia de la reina y damas de las fiestas, ataviadas con el "traje típico de la villa" inventado por entonces por parte de la Sección Femenina de Falange y que tanto éxito obtuvo en los desfiles de la victoria en León capital. Hoy sin embargo, los entendidos en indumentaria le restan valor histórico o etnográfico.

Más recientemente también se han hecho añadidos, esencialmente la participación activa de las peñas y asociaciones locales, que realizan una ofrenda floral a la Virgen. La restauración del pendón ha añadido vistosidad al acto, ya que significa uno de los momentos más emocionantes del acto al entrar en la propia iglesia y bailar en su interior ante la patrona.

Se trata por tanto de una costumbre emotiva para los coyantinos, afortunadamente recuperada pero que, como tal tradición, aunque deba aceptar innovaciones positivas (como la participación directa del pueblo por medio de las peñas y asociaciones) debería revisar algunos elementos incluidos hace décadas de manera arbitraria y que perjudican a su comprensión histórica.

Felices fiestas a todo

Ver imágenes del año 2011.

2 comentarios:

VALDERAS TURISMO dijo...

Francamente muy interesante. Qué curioso el cambio de fecha, ¿en la actualidad no celebraís nada el 12 de agosto? Enhorabuena por el artículo.

Anónimo dijo...

Lo primero felicidades por el blog, es realmente interesante. En este post hablas del cambio de fecha en la celebración de Nuestra Señora y me gustaría que me confirmases si fue en 1939 o si fue posterior. Muchas gracias