Artículo publicado en la revista ESLA, número 314 (agosto de 2009).

Un grupo de ciudadanos anónimos de Valencia de Don Juan son los verdaderos protagonistas de esta historia. Se habían movilizado a raíz de la insólita autorización de la Comisión de Patrimonio -”hecha pública a principios de julio del año pasado-” que daba luz verde a la construcción de un edificio de viviendas en Valencia de Don Juan, en el mismo solar que, según todos los indicios, escondía el conocido como Castrum Coviacense , el asentamiento que había dado origen y nombre ( Coyança , Coyanza en la Edad Media, y también hoy) a esta ciudad leonesa de la ribera baja del Esla.
Denunciaron el caso, presentaron escritos ante la administración autonómica solicitando la paralización inmediata de las obras, expusieron a la opinión pública la importancia que para Valencia y para todo León podía tener esta población de resonancias romanas y prerromanas... y, mientras tanto, la empresa encargada de construir el edificio ya había comenzado a excavar el solar y a arrojar parte de su contenido a una escombrera próxima. Los miembros de este grupo, alertados, acudieron al lugar y allí mismo recogieron de entre la inmundicia una enorme cantidad de piezas arqueológicas, algunas de indudable valor histórico: «Llenamos varias cajas con ellas, aproximadamente habría unas 400, de todo tipo. Cerámica de terra sigillata romana, fragmentos de apariencia medieval, restos de la Edad del Hierro, monedas, y elementos metálicos entre los que destaca un bocado de caballo, de bronce, que nos parece claramente de época romana. Llegamos a llenar dos furgonetas enteras con las piezas», informó a este periódico uno de los integrantes del grupo, entre los que se encuentran profesores e historiadores.
Las piezas fueron trasladadas inmediatamente al Museo de León, donde se procedió a su estudio y catalogación. Según explicó el viernes Luis Grau, director del centro, el problema está en que estos heterogéneos objetos hayan sido arrancados «de su contexto arqueológico», lo cual hace difícil establecer su antigüedad de manera precisa. «Encontrar una pieza en su yacimiento o tirada en una escombrera es tan diferente como el día y la noche», dijo. Grau recordó asimismo que los objetos han sido puestos a disposición de la empresa que se encarga del estudio del yacimiento, pues la comisión rectificó después y ordenó que se conservara.
La Comisión de Patrimonio había dado «marcha atrás» a finales del mes de julio del año pasado, ordenando la paralización de la obra y la excavación y estudio del yacimiento, pero, por el momento, nada se ha hecho. El solar no registra movimiento alguno y lo que es peor, hasta el momento no ha sido protegido de ninguna manera, por lo que la meteorología lo está dañando seriamente, según ha informado un miembro del citado grupo desde Valencia de Don Juan.
Tras la paralización de la obras, las evidencias arqueológicas dieron la razón a los defensores del castro: en su excavación previa apareció un foso de hace 2.800 años que constituye la única construcción amurallada de la Edad del Hierro que se explora en la meseta (alcanzó los 500 habitantes y llegó a abarcar unas doce hectáreas), así como potentes cimientos romanos de piedra que indican la presencia de un gran edificio público.
Ya mencionamos con ocasión de la destrucción de “Los pilares” las citas de numerosos autores, postulando las evidencias de un puente romano sobre el río Esla a la altura de nuestra localidad (ver entradas).
En el siglo XV un documento del Archivo Parroquial de Valencia de Don Juan (fechado el 17 de mayo de 1447) habla de “la puente nueva”, posiblemente en referencia al puente antiguo de época romana, visigoda o románica.
Llegamos así hasta el siglo XIX, durante todo este tiempo el río se pasó a pie en verano, aprovechando el vado natural, o bien por medio de la barca de maromas instalada a la altura del Vergel. Dicha precariedad trató de solucionarse con la construcción de nuevos puentes más estables.
- Puente decimonónico de madera
Entre 1853 y 1855 se construyó un puente de ocho ojos con luces entre 14 y 16,50 m., apoyado en siete pilares de sillares de piedra sobre los que se disponía una plataforma de madera. Este puente estaba situado unos pocos metros aguas arriba del actual. Fue financiado por el Ayuntamiento de Valencia de Don Juan por medio de la subasta de fincas comunales. Se desconoce la autoría del proyecto, pero la dirección de las obras corrió a cargo de Aquilino Rueda y el contratista fue Manuel García Castañón. A pesar de ser continuamente reparado, sus defectos constructivos hicieron inviable su mantenimiento.
- Proyecto de puente metálico (1898)
Inicialmente se pensó en reaprovechar las pilas y estribos del puente anteriormente indicado, sustituyendo los elementos de madera por otros metálicos, pero una vez vistas sus deficiencias se optó por construir un puente completamente nuevo. En 1898 se realiza el proyecto de José María Rodríguez Balbuena, quien plantea un puente de tres tramos metálicos tipo Bow-String de 38,90 m. de luz sobre pilas y estribos de sillares de piedra.
- Puente de hormigón armado 1904-1910
El proyecto de 1898 no se materializó ya que la Dirección General de Obras Públicas prefirió convocar un concurso para realizar un puente de hormigón armado.
El ganador fue el ingeniero José Eugenio Ribera Dutasta (1864-1936), que en 1904 presentó un puente de cuatro bóvedas escarzanas de 33 m. de luz y 3,3 m. de flecha, íntegramente de hormigón armado, sobre pilas y estribos de sillería y mampostería hidráulica cimentadas por cajones de hormigón armado hincados mediante aire comprimido.
Se trató de un sistema muy innovador, ya que sería en el puente de Valencia de Don Juan donde por primera vez se utilizara en España. Las obras comenzaron en 1905 finalizándose en 1910.
José Eugenio Ribera fue un ingeniero de caminos, canales y puertos que comenzó construyendo puentes metálicos, conforme a la tecnología más habitual del momento. Pero pronto se interesó en el hormigón armado, contactando con el belga Hennebique, e introduciendo su sistema constructivo en España. Posteriormente creó su propio "Sistema Ribera" de construcción con hormigón armado, siendo el puente coyantino una de sus mejores obras.
De ello se enorgullecía el propio Ribera en un artículo publicado por él mismo en la Revista de Obras Públicas el 17 de marzo de 1910 (ver), donde describe su obra e inserta fotografías del proceso constructivo.
El puente se conserva en la actualidad, aunque fue ampliado hacia 1990 por el ingeniero Juan José Arenas. Su intervención ocultó la magnífica obra de Eugenio Ribera, pero que tiene un carácter reversible y en algún momento podría construirse un nuevo puente y recuperarse el original, muy valioso desde el punto de vista de la historia de la tecnología y de la obra pública española.
- Pasarela peatonal
Inaugurada el año 2005. Se ancla sobre estribos de hormigón y está realizada enteramente en metal.
En 1909 se anunció la construcción de una nueva línea que uniera la vallisoletana Medina de Rioseco con la leonesa Palanquinos, pasando por Villanueva del Campo, Valderas y Valencia de Don Juan como principales estaciones. Para su materialización se contó con la importante influencia del político liberal valderense Demetrio Alonso Castrillo, que el 2 de enero de 1911 era nombrado Ministro de Gobernación.
La principal novedad de la pasada Semana Santa en Valencia de Don Juan ha sido la salida del paso conocido como La Flagelación en sus nuevas andas. Y reivindico el término “andas” pues es el que tradicionalmente hemos utilizado en León, aunque recientemente se están imponiendo otras denominaciones menos acertadas como trono o mesa. Andas, según el Diccionario de la RAE, es el tablero que, sostenido por dos varas paralelas y horizontales, sirve para conducir efigies, personas o cosas. Nada pues, más acertado y correcto.Estas nuevas andas fueron presentadas públicamente el pasado 15 de marzo, recibiendo la bendición del párroco. Son obra de los hermanos Álvaro y Pablo Labanda Urbano, autores también de las del Nazareno. Era necesaria la mejora de la imagen del paso procesional de la Flagelación, puesto que su anterior configuración carecía de calidad estética, algo justificado por el esfuerzo que en la última década del siglo XX hizo la Hermandad Jesús de Nazaret por dotar a todos los pasos de nuevas andas de mayor capacidad, acción que se realizó con escasos recursos económicos.
Progresivamente, la Hermandad, al igual que la Cofradía de Ntra. Sra. de los Dolores y Soledad, han ido introduciendo mejoras en sus pasos procesionales. Los hermanos Labanda Urbano están aportando su trabajo y dedicación en este sentido, como antaño hiciera Zacarías Pérez Fernández. A la gubia de este último se deben las actuales andas de la Dolorosa y de la Urna. En el caso de la Flagelación, la mejora cobraba mayor importancia, si cabe, al ser el paso que abre la procesión más importante de nuestra localidad, la del Santo Entierro (Viernes Santo).
Respecto a la imagen escultórica que forma parte de este paso procesional, hace justo un año colgué en internet unas líneas al respecto [http://historiavalenciadedonjuan.blogspot.com/search/label/Flagelación]. Ampliando las mismas escribimos este artículo.
Se trata de una obra no documentada (como casi todo el patrimonio artístico de Semana Santa en Valencia de Don Juan). No se conocen, por el momento, referencias sobre el templo de procedencia de esta talla, antes de su llegada a la nueva parroquia de San Pedro. Tampoco conocemos el nombre del imaginero o del taller escultórico que la talló. Entre tantas lagunas vamos a tratar de aportar algunos aspectos.
Comenzaremos por describir. Estamos ante una imagen exenta, si bien no puede descartarse que formase parte de un grupo, pues era habitual que a la imagen de Jesucristo la acompañasen uno o varios azotadores. Sin embargo creemos en este caso se trata de una talla independiente. Por ello, su denominación más correcta es "Jesús Atado a la Columna", puesto que se nos representa a Cristo junto a una columna baja sobre la que apoya sus manos atadas por medio de una soga real.
El tamaño de la columna nos indica que la obra es posterior al Concilio de Trento (f. 1563), pues en él se tomó como original la columna trasladada en el siglo XIII a la iglesia romana de Santa Práxedes, con esas características. Anteriormente se realizaban Flagelaciones con columnas altas, siendo un buen ejemplo de ello la talla que sobre este tema podemos contemplar en el retablo coyantino del Salvador, hoy en la iglesia de San Pedro, obra renacentista de Gillermo Doncel (1543) de la cual pueden ver una magnífica fotografía en la página 6 del programa que este año ha editado la Hermandad Jesús de Nazaret.
Volviendo al paso procesional de la Flagelación, su imagen muestra a Jesucristo de pie, únicamente cubierto por un paño de pureza anudado a su lado derecho. Adelanta su pierna izquierda de modo que la separa completamente de la otra. Su cabeza se ladea hacia la derecha, creándose una leve S con todo el cuerpo, rota por los brazos y la pierna derecha. El rostro mira hacia un horizonte superior como pidiendo clemencia ante el dolor que se le está infringiendo. El cabello y la barba están tallados en la propia madera. Los ojos son de cristal.
Se trata de una talla de tamaño inferior al natural. Bien lograda en cuanto a composición, marca levemente la anatomía del cuerpo y correctamente los pliegues del paño. La mala conservación se hace evidente en la pérdida de algunos dedos de los pies, en las rajaduras en los hombros y especialmente en la suciedad que afecta a toda la imagen. Por ello estimamos que necesita imperiosamente una restauración profesional.
Actualmente la imagen no tiene culto, guardándose en la sacristía de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol. Sale en procesión únicamente en Viernes Santo, siendo pujada por 44 braceros según la disposición de las nuevas andas, sobre las cuales también se colocan ahora dos columnas de sección cuadrada o pilastras.
Por último, diremos que el autor del Cristo Atado a la Columna coyantino lo hizo fuertemente influenciado por el Flagelado que hacia 1616 realizó el renombrado escultor Gregorio Fernández, obra que se conserva en la colección del Banco Hispano Americano. Posteriormente el mismo escultor de la Escuela de Valladolid realizó imágenes similares, como las del convento de la Encarnación de Madrid o la que le encargó la Cofradía de la Vera Cruz de Valladolid. En el caso de la última sabemos que su paso original se acompañaba de otras seis figuras, hoy perdidas.
Nuestra Flagelación hereda de las tallas de Gregorio Fernández la disposición del cuerpo, el tamaño y la posición de la columna. No pretendemos con ello equipararla artísticamente a dicho autor, sencillamente decimos que se trata de una imagen influida por él, circunscrita seguramente a un taller de la Escuela Castellana. En nuestra opinión, el Atado a la Columna de Valencia de Don Juan debe datarse en la segunda mitad del siglo XVII.
Con estas líneas hemos querido aportar algo más al conocimiento histórico de la Semana Santa coyantina, como ya hicimos anteriormente cuando escribimos sobre la copia de la Virgen del Camino que en 1960 realizó el imaginero Víctor de los Ríos para Valencia de Don Juan (ver ESLA nº 196, septiembre de 1999).
En el acto, el párroco Salvador Valbuena procedió a la bendición de las andas, que fueron pujadas por primera vez por los 44 braceros de la Hermandad Jesús de Nazaret, al son de la banda de cornetas y tambores de la cofradía.
El próximo Viernes Santo, en el transcurso de la procesión del Santo Entierro, el nuevo paso saldrá por primera vez a las calles coyantinas. La autoría de las nuevas andas se debe a los hermanos Pablo y Álvaro Labanda Urbano. La sustitución de las anteriores se estimaba muy necesaria debido a su escasa calidad estética, algo que ya habíamos solicitado desde este mismo blog (ver entrada).
Foto presentación: Pedro Lechuga (La Crónica de León) Resto fotos: propias
Hallan en el castro coviacense un foso excepcional de hace 2.800 años
El yacimiento aporta nuevos datos de un poblado vacceo que nació en el final de la Edad del Bronce
Además de estos cimientos monumentales se han hallado grandes depósitos de tejas romanas
Patrimonio había autorizado en julio que se construyera un edificio encima, luego cambió de idea